La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha ajustado a la baja sus proyecciones de crecimiento para la región, estimando que alcanzará un 2 % en 2026, cifra inferior al 2,4 % previsto para 2025. Esta desaceleración se enmarca en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y una creciente incertidumbre económica.
Entre los factores que impactan en esta proyección se encuentran las disrupciones en las cadenas logísticas, la inestabilidad en las políticas comerciales y el aumento en el costo del financiamiento. La CEPAL advierte que la recuperación económica podría verse limitada por un menor dinamismo en la creación de empleo, un leve repunte en la inflación y los posibles efectos asociados al fenómeno de El Niño.
La institución señaló que las diferencias son notables entre subregiones. Mientras América del Sur podría experimentar un crecimiento del 2,1 %, el Caribe, impulsado por un desempeño positivo en Guyana, alcanzaría un 7,4 %. Sin embargo, excluyendo a Guyana, el crecimiento en el Caribe se reduciría considerablemente a un 1,2 %.
En el ámbito laboral, aunque persiste un crecimiento en el empleo, este se da a un ritmo más lento que limita los ingresos y el consumo familiar. De igual modo, el aumento en los precios de alimentos y energía ha llevado a una leve inflación que golpea a los hogares más vulnerables.
Además, el encarecimiento del financiamiento internacional, tras recientes aumentos de tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo, plantea nuevos desafíos para la sostenibilidad de la deuda y la inversión en la región.
Ante esta coyuntura, la CEPAL ha instado a los países latinoamericanos a intensificar las políticas de desarrollo productivo y a fomentar estrategias integradas que aborden la formalización del empleo y el fortalecimiento de las capacidades productivas.
Fuente: Noticias ONU en español.

