A 90 años de su fallecimiento, la figura de Lola Mora se destaca como una de las más influyentes en la cultura argentina. Aunque existen controversias sobre su fecha y lugar de nacimiento, se cree que Dolores Candelaria Mora Vega llegó al mundo el 17 de noviembre de 1866 en San Miguel de Tucumán. Desde muy joven, mostró un talento excepcional para el dibujo y la pintura.
Durante su adolescencia, comenzó a formarse con el maestro italiano Santiago Falcucci, quien pronto identificó su potencial artístico. Con el tiempo, obtuvo una beca para perfeccionarse en Roma, donde se adentró en el arte del modelado y la talla bajo la tutela del renombrado escultor Giulio Monteverde. Su regreso a Argentina, a cerca de 1900, marcó el inicio de una exitosa carrera en la escultura.
A lo largo de su trayectoria, Lola Mora realizó importantes encargos, incluyendo bustos de celebridades de la historia argentina como Juan Bautista Alberdi y Nicolás Avellaneda. También dejó su huella en la Casa Histórica de Tucumán con relieves que ofrecen una perspectiva innovadora sobre los eventos de la independencia.
Sin embargo, su obra más emblemática es, sin duda, la Fuente de las Nereidas, tallada en mármol de Carrara e inaugurada en 1903. Esta monumental escultura, que representa el nacimiento de Venus, se encuentra en la Costanera Sur de Buenos Aires y ha sido reconocida internacionalmente, consolidándose como un pilar del arte escultórico argentino.
Más allá de la escultura, Lola Mora también incursionó en diversos campos como el urbanismo, la minería y la tecnología, reflejando así su inquietud intelectual. Su muerte en Buenos Aires el 7 de junio de 1936 dejó un vacío en el mundo del arte, pero su legado perdura.
Para honrar su memoria, el 17 de noviembre se celebra en Argentina el Día Nacional del Escultor, reconociendo su impacto en el arte nacional. Fuente: Argentina.gob.ar – Cultura y color.
