El equipo de geógrafas y geógrafos de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata investiga la formación, cambio y degradación de los suelos. En el contexto del Día Nacional de la Conservación del Suelo, celebrado cada 7 de julio, académicos como la Dra. Gabriela D’Amico y el Dr. Santiago Baez discuten la relevancia de preservar este recurso vital.
La importancia del suelo trasciende su uso agrícola; es un sistema dinámico que resulta de la interacción de la corteza terrestre, el clima y organismos, incluyendo los humanos. Su formación es un proceso lento, con un centímetro de suelo que puede tardar cientos de años en desarrollarse. A pesar de esto, su degradación puede ocurrir rápidamente debido a acciones humanas o fenómenos naturales.
La degradación del suelo afecta no solo la producción agrícola, sino también la biodiversidad, ya que disminuye la capacidad del suelo para retener agua y nutrientes. Según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), cerca del 36% del territorio argentino se encuentra afectado por procesos de erosión, siendo la erosión hídrica una de las más acentuadas.
Además, el ecosistema argentino sufre de desertificación en las regiones semiáridas y áridas, donde más del 80% de las áreas secas atraviesan algún grado de degradación. Esto se debe principalmente a actividades como el sobrepastoreo y el desmonte no planificado, junto a cambios climáticos extremos.
La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) subraya la necesidad de adoptar prácticas de manejo sostenible para conservar el suelo. Estrategias como la diversificación de cultivos y el uso equilibrado de fertilizantes son algunas de las recomendaciones para preservar la fertilidad del suelo y garantizar así la seguridad alimentaria y la salud del ecosistema.
Fuente: UNLP Noticias.

