La situación en Venezuela se ha vuelto crítica tras los devastadores terremotos que sacudieron el país el pasado 24 de junio. Según informes de la ONU, un total de 680.000 niños se encuentran entre los 1,8 millones de personas que requieren asistencia humanitaria urgente.
Las regiones más afectadas incluyen La Guaira, donde los daños a hospitales y escuelas han exacerbado las necesidades de las familias desplazadas. En este contexto, el coordinador humanitario de la ONU en Venezuela, Gianluca Rampolla, realizó una visita a las zonas golpeadas para evaluar la situación y coordinar la respuesta. Se identificaron lugares para establecer refugios y servicios temporales para quienes perdieron sus hogares.
Las cifras oficiales reportan al menos 1430 muertos y 3238 heridos, así como más de 3100 familias damnificadas. Las réplicas de los sismos continúan generando incertidumbre entre los habitantes de las zonas afectadas.
Equipos de rescate de 27 países, compuestos por más de 2200 rescatistas y 140 perros de búsqueda, se encuentran trabajando en el área, guiados por la ONU. Las tareas de rescate están marcadas por un fuerte sentido de comunidad, aunque también hay un alto nivel de angustia entre la población.
Desde UNICEF se ha señalado que los daños no solo afectan a la infraestructura, sino que también ponen en riesgo el acceso a atención médica y educación para cientos de miles de menores. En respuesta, UNICEF ha movilizado suministros y apoyo a unas 650.000 personas, con un enfoque especial en la salud, nutrición y educación.
Las evaluaciones iniciales indican que la crisis en el sector salud es profunda, con múltiples hospitales trabajando por encima de su capacidad, lo que ha intensificado la demanda de servicios médicos.
Las organizaciones humanitarias continúan trabajando para ofrecer ayuda y apoyo a las comunidades afectadas, mientras que se busca una financiación sostenida para hacer frente a esta emergencia.

Fuente: Noticias ONU en español.

