La reciente suspensión de la evacuación de marinos en el estrecho de Ormuz ha generado inquietud en el comercio internacional. La agencia marítima de la ONU reportó que, en un primer intento, logró evacuar a 2,500 tripulantes de un total de 11,000 que permanecen atrapados en aproximadamente 600 embarcaciones desde el inicio del conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán a finales de febrero.
La operación fue interrumpida tras el ataque a un portacontenedores en las cercanías de la costa de Omán. El director de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, indicó que se están realizando investigaciones sobre el incidente y destacó que el buque no había sido autorizado a navegar en el marco de la evacuación coordinada por la OMI.
El estrecho, crucial para el tránsito de aproximadamente un 20% del petróleo mundial en tiempos de calma, se ha convertido en un punto álgido de tensión geopolítica tras el reciente acuerdo de paz preliminar entre EE. UU. e Irán. Sin embargo, persisten incertidumbres sobre quién debe garantizar la seguridad en la navegación de este vital corredor marítimo.
Domínguez subrayó la importancia de establecer confianza en lo que respecta a la seguridad de los buques y sus tripulantes, señalando que la agencia mantiene conversaciones con las autoridades pertinentes para obtener nuevas garantías antes de reanudar las evacuaciones. A pesar de la interrupción, el tráfico marítimo no se ha detenido por completo, aunque la operación enfrenta complicaciones adicionales, como la contaminación de las rutas por minas navales.
En medio de estos desafíos, el director de la OMI hizo hincapié en la situación humanitaria que enfrentan los marinos atrapados, algunos de los cuales llevan más de tres meses a bordo de sus embarcaciones sin poder salir del Golfo. «Los marinos se sienten olvidados», lamentó. La atención constante sobre la crisis en la región parece, hasta el momento, dejar de lado sus circunstancias individuales.
Fuente: Noticias ONU en espanol.

